
miércoles, 22 de diciembre de 2010
miércoles, 15 de diciembre de 2010
De copos y almas en el congelador

Pero desde entonces no ha vuelto a nevar, ni tú has vuelto a aparecer.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
December
Está a punto de nevar. Me gustan estos momentos en los que todo el mundo espera algo, expectantes, atentos al cielo y a sus mullidas y grises nubes. Como si todo se detuviese. Yo incluso miro las páginas del tiempo varias veces. Hace que me vuelva impaciente.
Ahora, que estamos todos tan lejos, aunque casi nos rocemos por las calles, algo nos une. El frío, el aliento nublado calentando las manos y las farolas reflejadas en los ojos desde por la tarde. Y Diciembre.
Acabo de mirar por la ventana. Está a punto de nevar.
Ahora, que estamos todos tan lejos, aunque casi nos rocemos por las calles, algo nos une. El frío, el aliento nublado calentando las manos y las farolas reflejadas en los ojos desde por la tarde. Y Diciembre.
Acabo de mirar por la ventana. Está a punto de nevar.

lunes, 15 de noviembre de 2010
Things I love
Los pájaros sobre los postes de luz.
El silencio.
Comer patatas fritas con los dedos.
Reconocer por la calle de repente ese olor.
Las doce de la noche.
Ver las cosas girar en el microondas.
Las tormentas de verano.
Romper el papel de regalo.
Lamer la tapa del yogur.
Hacer pulseras y collares con clips.
El olor a pintura.
El calor del papel recién impreso.
La última frase de un libro.
Aguantar la mirada y que la aparten antes que tú.
¿...y a ti?
El silencio.
Comer patatas fritas con los dedos.
Reconocer por la calle de repente ese olor.
Las doce de la noche.
Ver las cosas girar en el microondas.
Las tormentas de verano.
Romper el papel de regalo.
Lamer la tapa del yogur.
Hacer pulseras y collares con clips.
El olor a pintura.
El calor del papel recién impreso.
La última frase de un libro.
Aguantar la mirada y que la aparten antes que tú.
¿...y a ti?
lunes, 8 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
...tal vez todo esto suceda, cuando yo sea la primera en creerlo.
domingo, 24 de octubre de 2010
I'm the gunpowder, you're the fuse

Me desgastas la vida y las ganas. Y las agotas. A las dos. O mejor dicho, a las tres, me incluyo.
No soy una mujer. Soy dinamita.
miércoles, 20 de octubre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
martes, 12 de octubre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
Antes que nada, debo agradecer este par de premios que me han dado. Siempre me han parecido algo un poco tonto, pero reconozco que es una bonita manera de decir "me gusta lo que haces", y hace que siga con el blog.
G r a c i a s, especialmente a Soñadora con E y a Elendilae.
Y a los 98, por supuesto.
Ahora creo que es cuando debo darlos yo, así que...
La Chica de los Labios Rojos
Sueños de Plata
El frío le enrojece las pestañas
Morning cuddles
Mi gran sueño es ser mediocre
Cartas para Dana
G r a c i a s, especialmente a Soñadora con E y a Elendilae.
Y a los 98, por supuesto.
Ahora creo que es cuando debo darlos yo, así que...

Sueños de Plata
El frío le enrojece las pestañas
Morning cuddles
Mi gran sueño es ser mediocre
Cartas para Dana
martes, 5 de octubre de 2010
Wrong
Es la sensación de estar en el lugar equivocado, abrazada a la persona incorrecta y mirando unos ojos erróneos. Esa viscosa sensación. De que nada esté en su sitio, y mucho menos tú. Te engañas a ti también. Y al fin y al cabo ya da igual, ya has dado el paso, ese paso, que te hace encadenarte y cerrar el candado. Ya has cruzado la línea. Y aturdida, confusa y con la visión borrosa, te dejas llevar hacia algo que ni siquiera tú conoces.
(Salamanca es altibajos y desniveles, en todo lo que podáis imaginar)
Y por cierto, queremos confirmar y reafirmar nuestra locura en:
Historias de un piso de estudiantes.
(Salamanca es altibajos y desniveles, en todo lo que podáis imaginar)
Y por cierto, queremos confirmar y reafirmar nuestra locura en:
Historias de un piso de estudiantes.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Que navegues y naufragues en mi cuerpo. Que embarques en mi ombligo y desesperes a la deriva esperando un destino mejor. Que el vello de mi cuerpo sean las olas que encharquen tu piel. Que fluyas, como nosotros en cada mirada, como el mar, inmensos, infinitos. Que me desgastes los labios de salitre. Que me agarres las muñecas y aprietes. Que me salgan callos en las manos de tocarte. Que seamos arena tibia y templada. Que me sudes, que me lamas, que me retuerzas y que me duelas, lo suficiente para volverme aún más loca. Que me cuelgues de tus esquinas y me hagas adicta a ti, hasta los tuétanos.
Pero que no me enamores, o estaré perdida.

(Primer día en Salamanca. Que comience la función)
Pero que no me enamores, o estaré perdida.

(Primer día en Salamanca. Que comience la función)
domingo, 5 de septiembre de 2010
Hay un niño con los ojos de agua, que todavía lo es, y probablemente la infancia no se le cure en toda la vida, de manera irremediable. Irremediablemente intenso, musical, luminoso. Sí, exacto, él es luz. Luz de mares y sombreros. Y si separa los labios la tierra sólo puede echarse a temblar. O quizás sea cosa mía, y la que tiembla en realidad soy yo. Pero si su aliento me roza me muero un poquito menos.
El niño de los ojos de agua ha despertado. Sálvese quien pueda.
El niño de los ojos de agua me ha mirado, y yo sólo quiero ahogarme en sus pupilas.
(Y con vuestro permiso, y el de ella, talento y arte sublimados a la potencia de mujer y un color: La Chica de los Labios Rojos)
El niño de los ojos de agua ha despertado. Sálvese quien pueda.
El niño de los ojos de agua me ha mirado, y yo sólo quiero ahogarme en sus pupilas.
(Y con vuestro permiso, y el de ella, talento y arte sublimados a la potencia de mujer y un color: La Chica de los Labios Rojos)
jueves, 2 de septiembre de 2010
Free kiss
Imprimiste fajos enteros de "Vale por un beso", prometiste llevarme siempre las maletas e incluso me dejabas ganar cada vez que discutíamos. Juraste ir conmigo a donde fuera, si yo en la otra mano llevaba mis puntas. Renunciaste a todo por algo que parecía imposible. Las manecillas del reloj competían por ir más rápido cada vez que fundía mis labios en tu piel.
Cuando dos personas tienen que estar juntas, ten por seguro que acabarán unidas. Como nosotros, y sabes que esperar nunca se me ha dado mal.
No vamos a hacer historia, no. Porque lo nuestro ya es leyenda.
Cuando dos personas tienen que estar juntas, ten por seguro que acabarán unidas. Como nosotros, y sabes que esperar nunca se me ha dado mal.
No vamos a hacer historia, no. Porque lo nuestro ya es leyenda.
jueves, 26 de agosto de 2010
Me escudo en indiferencia y desenfreno, en pereza y desidia para el amor y para repetir susurros. Como si pudiera olvidar cualquier mirada que se clava en mis hombros por las noches. Como si no fuera a recordar las copas que yo no pago y que nunca van a más.
¿Que por qué? Porque no puedo soportar la idea de convertirme en un número más para alguien o que dude de mi nombre a la mañana siguiente. Me aterra la idea de formar parte de una lista borrosa.
¿Pero a quién quiero engañar? Soy una romántica enfermiza. Que se sonroja con los detalles clásicos y sonríe cuando no sabe qué decir. Que se derrite con una caricia en la espalda y explota con un beso. Como si la hubieran rescatado del siglo pasado.
Quiero que me hagas sentir así. Y ya.
¿Que por qué? Porque no puedo soportar la idea de convertirme en un número más para alguien o que dude de mi nombre a la mañana siguiente. Me aterra la idea de formar parte de una lista borrosa.
¿Pero a quién quiero engañar? Soy una romántica enfermiza. Que se sonroja con los detalles clásicos y sonríe cuando no sabe qué decir. Que se derrite con una caricia en la espalda y explota con un beso. Como si la hubieran rescatado del siglo pasado.

domingo, 22 de agosto de 2010
No es por su media sonrisa. Ni porque arrastre cada sílaba de su nombre en silencio. No es porque me brillen los ojos con su luz y sus palabras, ni porque me bailen los dedos entre sus espacios. Ni por los trabalenguas y los laberintos. Ni porque me vuele el aire entre las manos. Ni porque me vea con los párpados cerrados y destape las mentiras de mis labios y mi espalda. Ni porque quiera romperme el pecho.
La verdad, es que creo que me faltan razones y me sobran motivos.
(y ya vuelvo para quedarme, espero)
La verdad, es que creo que me faltan razones y me sobran motivos.
(y ya vuelvo para quedarme, espero)
miércoles, 18 de agosto de 2010

Comenzaba un camino sola. Su camino.
A partir de ahora todo sería nuevo, hasta las sábanas en las que dormiría y el suelo en el que otros temblarían por ella y por sus ojos. Todavía le costaba imaginar y admitir que no sería la mirada de César la que la desnudase, pero cuando ya sólo quedan besos por compromiso, no quedaba mucho más por hacer.
¿se-ten-ta-y-cin-co? vosotros sois muy bonitos me parece a mí ;)
(me voy hasta el domingo que camping, prometo volver)
Burn. ¿A que es genial?
martes, 17 de agosto de 2010
Olas y luces
No es la historia de chico conoce chica. O tal vez un poco sí. Es la historia del primer beso y seis años borrosos hasta llegar aquí. Y tú, intermitente. Como las mareas del Mediterráneo.
No voy a ser la que espera y suspira, ni la que se abre el pecho para que venga un balazo a reventarla a bocajarro. Porque hasta los latidos se cansan de latir.
No voy a ser la que espera y suspira, ni la que se abre el pecho para que venga un balazo a reventarla a bocajarro. Porque hasta los latidos se cansan de latir.

sábado, 14 de agosto de 2010
Argentada
Definitivamente no era una chica corriente. Delgada y con el pelo oscuro enmarcándole la cara y sus grandes ojos profundos. Como tantas otras con las que te cruzas cada día. Y sin embargo en una sola mirada conseguía atraparte. Era una montaña rusa, y tenías que agarrarte fuerte con cada looping, o caerías al suelo.
Dormía en bañeras, se contaba las pecas de la nariz y en casa nunca se ponía pantalones. Miraba a las farolas de reojo y retenía la luz de la luna en la palma de la mano. En la misma con la que daba de comer a los leones. Y a ti.
Dormía en bañeras, se contaba las pecas de la nariz y en casa nunca se ponía pantalones. Miraba a las farolas de reojo y retenía la luz de la luna en la palma de la mano. En la misma con la que daba de comer a los leones. Y a ti.
jueves, 12 de agosto de 2010
Glitter smile
¿Sabes qué? Hacía tiempo, tal vez y probablemente demasiado, que no leía algo tan bueno y que me hiciera pensar "me gustaría ser ella".
Es sorprendente. Siempre confundo el azúcar con polvo de estrellas y la purpurina con el de las hadas.

(Sí, he vuelto :) y he echado mucho de menos esto)
Es sorprendente. Siempre confundo el azúcar con polvo de estrellas y la purpurina con el de las hadas.

(Sí, he vuelto :) y he echado mucho de menos esto)
jueves, 5 de agosto de 2010
22:13. Tú dando tumbos. Como siempre, supongo, aunque no lo sé a ciencia cierta, sólo lo intuyo en tus ojos. "¿Te encontraré?" No debes decirlo en serio. Precisamente ese es el problema, que vengas cuando vengas, vas a encontrarme aquí, con las manos sobre las rodillas. Probablemente tú no lo harías por mí. No me extraña, es lo más inteligente.
Tú. Y mis labios estallan.
Sólo el universo es infinito, y yo, como no-universo, he llegado al límite. A partir del último punto comienza mi propia carrera. Tu dorsal está en el suelo. Alcánzame si te atreves, valiente.
Tú. Y mis labios estallan.
Sólo el universo es infinito, y yo, como no-universo, he llegado al límite. A partir del último punto comienza mi propia carrera. Tu dorsal está en el suelo. Alcánzame si te atreves, valiente.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Crossfire

viernes, 30 de julio de 2010
My own jail
jueves, 29 de julio de 2010
Desliz(ate)

Te pienso tan fuerte que es imposible que no notes algo.
Teniéndote en frente, no sabría si empezar o terminarlo.
Si tú no abres fuego, no seré capaz de perdonártelo.
Para ser un desliz te deslizas una y otra vez.
Tu espalda se ríe y te empuja al este de este mapa.
Tu cuerpo y el mío, se chocaron y ahora se dilatan.
Puedo imaginarme que te asfixias fuera de mi falda.
Silbando bajito, fingiré que no importaste nada.
Vaivencida.
P.D. Ad - mi - ti - da (sonrisa ENORME)
P.D 2. Sois los 57 más bonitos del mundo. Graciasmil.
P.D 2. Sois los 57 más bonitos del mundo. Graciasmil.
lunes, 26 de julio de 2010
Tú no lo sabes, pero el sábado fui, por caprichos del cumpleañero, Caperucita Roja. Hacía unos 18 años que no me transformaba en ella. Esta vez era una niña con bolso rojo, en vez de cesta, y con una cremallera rebelde de un vestido algo imposible. Cuando lo que menos me importaba era precisamente eso, tú escribías desde Londres sobre romper las mediciones normales del tiempo, sobre lo que tú creías que era sólo el recuerdo de un beso, y que no hace más que asaltarte. Has querido que me fije en la palabra "bastante". Y me has llamado danseuse. Es como si supieras qué decir en cada momento, y yo sin embargo, mido cada sílaba.
viernes, 23 de julio de 2010
En la espalda del sol
martes, 20 de julio de 2010
Laberintos

jueves, 15 de julio de 2010

Asomada al quicio de la cama, mientras su pelo se descuelga por la sábana casi besando el suelo. Y su mirada, perdida, navega, divaga, naufraga.
Y da media vuelta y la melena la sigue, derramada por la almohada.
Siempre fue agridulce, con tendencia espontánea a la melancolía, pero con la misma predisposición para el amor.
viernes, 9 de julio de 2010
6...
Entró en aquel bar con él. Tenía la sensación de que sería la última vez. Las serpentinas en el estómago se habían convertido en mariposas y habían decidido echar a volar. Sonrisas, sí, pero vacías. No buscaba sus ojos, ni su boca, ni su piel. Él en cambio continuaba pensando que su búsqueda había concluido para siempre.
Con las cervezas ya en la mesa, Lara trasladó todo su pelo hacia un lado, el calor todavía era asfixiante a pesar del aire acondicionado. Miró hacia la barra y el camarero le hizo una seña para que recogiera el plato. Se acercó y miró un puñado de tristes kikos sobre una servilleta. "Vaya, qué original, cuánto esfuerzo y dedicación". Cínica, siempre.
Después de una conversación vaga y sin fundamentos, y con alguna risa dispersa, le entró hambre. Él le cedió el plato y se levantó para pagar la cuenta. Lara terminó de crujir la sal entre sus dientes y miró la servilleta. Abrió un poco más los ojos, y no pudo evitar que una sonrisa inundara su cara. Volvió a mirar esos nueve dígitos. Claros, definidos en rotulador negro. Antes de que él se diera la vuelta, observó de reojo al camarero y cómo él repetía la misma sonrisa mientras ella guardaba el papel en su bolsillo.
Con las cervezas ya en la mesa, Lara trasladó todo su pelo hacia un lado, el calor todavía era asfixiante a pesar del aire acondicionado. Miró hacia la barra y el camarero le hizo una seña para que recogiera el plato. Se acercó y miró un puñado de tristes kikos sobre una servilleta. "Vaya, qué original, cuánto esfuerzo y dedicación". Cínica, siempre.
Después de una conversación vaga y sin fundamentos, y con alguna risa dispersa, le entró hambre. Él le cedió el plato y se levantó para pagar la cuenta. Lara terminó de crujir la sal entre sus dientes y miró la servilleta. Abrió un poco más los ojos, y no pudo evitar que una sonrisa inundara su cara. Volvió a mirar esos nueve dígitos. Claros, definidos en rotulador negro. Antes de que él se diera la vuelta, observó de reojo al camarero y cómo él repetía la misma sonrisa mientras ella guardaba el papel en su bolsillo.
domingo, 4 de julio de 2010
Calor. En invierno sólo podía pensar en que el verano fuese asfixiante. Deseo cumplido. A veces me da miedo que se cumplan mis deseos, por si duran poco, o se terminan rasgando y desvaneciendo. Quiero que cuando diga 'tú', esté implícito tu nombre. Sí, el tuyo.
Siempre he querido ir allí. Tal vez podrías ser un guía magnífico, aunque desde aquí jamás podré comprobarlo. Te ofrezco humo, mi piel y mis miradas entre largas pestañas. Y hierba. No, esa no. O bueno, sí, como quieras. Como tú quieras.
¿Me invitas? Te invito.
Siempre he querido ir allí. Tal vez podrías ser un guía magnífico, aunque desde aquí jamás podré comprobarlo. Te ofrezco humo, mi piel y mis miradas entre largas pestañas. Y hierba. No, esa no. O bueno, sí, como quieras. Como tú quieras.
¿Me invitas? Te invito.
viernes, 2 de julio de 2010
domingo, 27 de junio de 2010
viernes, 25 de junio de 2010
martes, 22 de junio de 2010

El día que la llame, el día que la mire y estudie cada uno de los movimientos de sus volantes. El día que la roce sin que sea por accidente. El día en que las excusas se conviertan en el mejor de los motivos. El día que abra sus ojos y lamente no ver los suyos, entonces, podremos hablar en presente y tal vez en futuro. De indicativo. Y dejar los deseos y el 'casi' para el resto de los mortales.
sábado, 19 de junio de 2010
viernes, 18 de junio de 2010
Pajarito ♥
No suelo escribir este tipo de cosas en el blog, pero esto ha hecho que Pájaros en la cabeza tenga más pájaros que nunca.
Estoy emocionada. Pero en grado sumo.
Empezaré como debe hacerse, por el principio.
Anoche mi madre apareció con una pequeña caja. Me dijo que una de sus amigas había encontrado un polluelo delante de su casa y no podía quedárselo por su gato (ya ves tú, yo tengo una perra que siente pasión por los pajaritos, pero es más controlable) Yo no quería quedármelo, pensaba que probablemente moriría al poco tiempo, y mi alma de veterinaria frustrada se me estaba partiendo.
Esta mañana le he preguntado a mi madre por el pequeño ser de la caja y me ha dicho que sólo había bebido agua.
Suerte la mía de que uno de las aficiones de mi vecino, que es un hombre "para todo" (jardinería, cocina, bricolaje... lo que echen), fueran los pájaros. De pequeña entré en su casa y me enseñó una habitación con decenas de ellos, y podrían salir y entrar según les viniera en gana. Esperé a que fuese una hora medianamente decente y me acerqué a su casa. Le conté la historia y me dijo que era un "avión", que se les llamaba así porque hacían sus nidos en sitios altos y planeaban mucho y nosequé. Que la madre los alimenta de insectos y no había nada que hacer.
Juro que volví a mi casa llorando como una tonta.
No me di por vencida, busqué por internet centros de recogida sin ningún éxito, así que me puse a mirar consejos para criarle. No saqué mucho en claro, y nada resultó. Le saqué un ratito al campo, a ver cómo se defendía. Nada, el pobre era carne de cañón.
Decidí en un intento desesperado, llamar al veterinario. A la tercera fue la vencida y me lo cogió, dándome al momento un teléfono. Primero busqué en google dicho número: Centro de Recuperación de Fauna Silvestre y Educación Ambiental "Los Hornos". Llamo (...) y al ratito me devuelve la llamada un chico, preguntándome cómo llegar a mi casa, y acabamos quedando en un sitio cercano. A los 10 minutos le tengo frente a mí. Gracias, Pajarito, por haber acabado en mis manos y hacer le que conociera. Simpatiquísimo y sorprendido de ver a alguien tan joven hace un parte y me pregunta sobre el estado del pájaro y que "está muy vivo" (pues claro, que yo le traté con mucho amor) Y qué guapo era.
Después de despedirnos, darme la copia del informe y asegurarme que sobrevivirá, me grita que el teléfono está ahí apuntado por si tengo que dar otro aviso (¿y cómo te crees que he dado contigo, bonito?) Miré la firma: Andrés. Sonreí.
Pienso llamar dentro de unos días preguntando por Pajarito. Hasta le echo de menos...
Estoy emocionada. Pero en grado sumo.
Empezaré como debe hacerse, por el principio.
Anoche mi madre apareció con una pequeña caja. Me dijo que una de sus amigas había encontrado un polluelo delante de su casa y no podía quedárselo por su gato (ya ves tú, yo tengo una perra que siente pasión por los pajaritos, pero es más controlable) Yo no quería quedármelo, pensaba que probablemente moriría al poco tiempo, y mi alma de veterinaria frustrada se me estaba partiendo.
Esta mañana le he preguntado a mi madre por el pequeño ser de la caja y me ha dicho que sólo había bebido agua.
Suerte la mía de que uno de las aficiones de mi vecino, que es un hombre "para todo" (jardinería, cocina, bricolaje... lo que echen), fueran los pájaros. De pequeña entré en su casa y me enseñó una habitación con decenas de ellos, y podrían salir y entrar según les viniera en gana. Esperé a que fuese una hora medianamente decente y me acerqué a su casa. Le conté la historia y me dijo que era un "avión", que se les llamaba así porque hacían sus nidos en sitios altos y planeaban mucho y nosequé. Que la madre los alimenta de insectos y no había nada que hacer.
Juro que volví a mi casa llorando como una tonta.
No me di por vencida, busqué por internet centros de recogida sin ningún éxito, así que me puse a mirar consejos para criarle. No saqué mucho en claro, y nada resultó. Le saqué un ratito al campo, a ver cómo se defendía. Nada, el pobre era carne de cañón.
Decidí en un intento desesperado, llamar al veterinario. A la tercera fue la vencida y me lo cogió, dándome al momento un teléfono. Primero busqué en google dicho número: Centro de Recuperación de Fauna Silvestre y Educación Ambiental "Los Hornos". Llamo (...) y al ratito me devuelve la llamada un chico, preguntándome cómo llegar a mi casa, y acabamos quedando en un sitio cercano. A los 10 minutos le tengo frente a mí. Gracias, Pajarito, por haber acabado en mis manos y hacer le que conociera. Simpatiquísimo y sorprendido de ver a alguien tan joven hace un parte y me pregunta sobre el estado del pájaro y que "está muy vivo" (pues claro, que yo le traté con mucho amor) Y qué guapo era.
Después de despedirnos, darme la copia del informe y asegurarme que sobrevivirá, me grita que el teléfono está ahí apuntado por si tengo que dar otro aviso (¿y cómo te crees que he dado contigo, bonito?) Miré la firma: Andrés. Sonreí.
Pienso llamar dentro de unos días preguntando por Pajarito. Hasta le echo de menos...
miércoles, 16 de junio de 2010
Go away
Es una historia de lunares, de sábados por la mañana quemados por el sol, de resaca, de un continuo devenir de escalofríos, de incertidumbres en aquellas noches sin reloj, perdiendo los papeles. Música desparasitando mis arterias. Bebidas líquidas han disuelto mis noches. Caminos y silencios. Sé lo que me hace bien, y persigo con devoción ciertos males. Tengo imantadas ciertas partes de mi cuerpo. Entonces me pierdo en cromatismos, en cristales de capas arrítmicas. Entonces pierdo los pocos prejuicios que me quedan. Una estampida de deseos es susurrada a un oído, los odios menguan, el deseo crece... y en un intervalo de tiempo tan minúsculo como la onda que ya ha muerto en un charco, hay miles de contradicciones, y un movimiento acertado que encuentra la luz.
Que alguien, quien sea, me proponga un "vámonos lejos".
Que alguien, quien sea, me proponga un "vámonos lejos".
jueves, 10 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Zoo(i)lógico
Hay un bichito rebotando por todo el salón, pero ya le perdí de vista. La perra no me deja estudiar, porque en cuanto le hago cosquillas una vez, insiste insoportablemente en que continue. Y acabo de encontrar una minibabosa bebé por el salón (sisi, por el salón) no ha querido subirse a mi boli verde, asi que he conseguido que acabara en un clinex y la he sacado al patio (pañuelo incluído), que llovía muy suave.
(Me quedan aún algunos días. Quiero que acabe ya, y por otra parte necesito otra semana para defenderme medianamente bien, pero como probablemente acabe en una carrera mediocre en la que además no necesite nota, tampoco me llevo (mucho) las manos a la cabeza).
(Me quedan aún algunos días. Quiero que acabe ya, y por otra parte necesito otra semana para defenderme medianamente bien, pero como probablemente acabe en una carrera mediocre en la que además no necesite nota, tampoco me llevo (mucho) las manos a la cabeza).
domingo, 6 de junio de 2010
domingo, 30 de mayo de 2010
Noveno mandamiento
-Hagámos que piensen mal.
-No seas tonto anda, que eso está muy feo. Además, sería cruel para ellos dos.
-¿Y?
-Que no quiero que piensen nada, y menos eso.
-Bueno, entonces hagamos con que piensan mal.
-No seas tonto anda, que eso está muy feo. Además, sería cruel para ellos dos.
-¿Y?
-Que no quiero que piensen nada, y menos eso.
-Bueno, entonces hagamos con que piensan mal.
miércoles, 26 de mayo de 2010
lunes, 24 de mayo de 2010
U
Lo sabes, siento predilección por los que se encierran entre las paredes de su cuerpo, los que creen que todo lo que tocan lo destruyen, como yo. Quienes afirman que no están hechos para nadie, ni siquiera para sí mismos y sin embargo, las ganas de comerse el mundo les superan.
Él era así, diferente a todo lo conocido e imaginable. Sólo sabía hablar con rimas. Inconformista por naturaleza. Obstinado, irreverente... pero cálido. Estar con él era como el sol en la cara, aunque podía quemarte. Y yo siempre he sido un incendio en potencia.
Ya da igual, ha pasado mucho tiempo. Ambos tiramos la coraza y nos dejamos la piel.
Él era así, diferente a todo lo conocido e imaginable. Sólo sabía hablar con rimas. Inconformista por naturaleza. Obstinado, irreverente... pero cálido. Estar con él era como el sol en la cara, aunque podía quemarte. Y yo siempre he sido un incendio en potencia.
Ya da igual, ha pasado mucho tiempo. Ambos tiramos la coraza y nos dejamos la piel.
viernes, 21 de mayo de 2010
De cafés amargos y medias sonrisas.
A la mañana siguiente todo el negro de sus ojos estaba difuminado, formando un borrón. Se dio la vuelta en la cama y se dio cuenta de que no reconocía la habitación. Miró hacia la mesilla: un envoltorio arrugado y un par de vasos al lado de una botella sin etiqueta.
A pesar del frío de la ciudad y la ventana entreabierta se sentía bien.
Miró al otro lado. Nada, o mejor dicho, nadie.
Se sentó en la cama y comenzó a escuchar un ruido de vasos. Entonces apareció él con una bandeja y el pelo aún más revuelto que la noche anterior, o eso le parecía.
- No sabía si te gustaba el café.
- Sí, me gusta.
- Entonces he acertado, aunque tu cara me dice que eres más de colacao.
- También.
Él sonrió, y cogió la única tostada que había en el plato.
- ¿Tienes hambre?
- No ¿debería?
- Supongo, ¿seguro que no quieres nada?
- No, de verdad.
- Bueno, yo voy a hacerme otro.
Y se marchó cerrando la puerta tras él, de nuevo con una sonrisa en los labios.
El café estaba demasiado amargo para su gusto, le solía poner más azúcar (a todo) y estaba casi tibio, pero se lo bebió igual. Se puso su vestido rosa pálido, tirado cerca de la cama, que se confundía con su piel y encontró la cocina.
Él al verla, se puso frente a ella, y la miró.
- No sé llegar a casa, creo.
Sin inmutarse, la cogió la cara y la besó, lento, despacio, como había hecho unas horas antes mientras se le perdían los dedos en ese vestido.
Se marchó. Y él le abrió la puerta como siempre, sonriendo.
A pesar del frío de la ciudad y la ventana entreabierta se sentía bien.
Miró al otro lado. Nada, o mejor dicho, nadie.
Se sentó en la cama y comenzó a escuchar un ruido de vasos. Entonces apareció él con una bandeja y el pelo aún más revuelto que la noche anterior, o eso le parecía.
- No sabía si te gustaba el café.
- Sí, me gusta.
- Entonces he acertado, aunque tu cara me dice que eres más de colacao.
- También.
Él sonrió, y cogió la única tostada que había en el plato.
- ¿Tienes hambre?
- No ¿debería?
- Supongo, ¿seguro que no quieres nada?
- No, de verdad.
- Bueno, yo voy a hacerme otro.
Y se marchó cerrando la puerta tras él, de nuevo con una sonrisa en los labios.
El café estaba demasiado amargo para su gusto, le solía poner más azúcar (a todo) y estaba casi tibio, pero se lo bebió igual. Se puso su vestido rosa pálido, tirado cerca de la cama, que se confundía con su piel y encontró la cocina.
Él al verla, se puso frente a ella, y la miró.
- No sé llegar a casa, creo.
Sin inmutarse, la cogió la cara y la besó, lento, despacio, como había hecho unas horas antes mientras se le perdían los dedos en ese vestido.
Se marchó. Y él le abrió la puerta como siempre, sonriendo.
lunes, 17 de mayo de 2010
Rojas. Rosas. Blancas.
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