viernes, 4 de agosto de 2017

argamasa

La distancia que separa mi cuerpo de lo demás
es medio centímetro de piel.
Es la misma distancia que me separa de dejarme ser para siempre.

Veo a alguien que solía parecerse a mí mirando fijamente a su mitad.
A veces trata de sosegar el llanto sordo.
Pero nada cambia.
Excepto alrededor.

La diferencia entre despertarse al día siguiente
o no
es simplemente
ser consciente de ello.

Soy el buitre que contempla mi cadáver.
Soy a la vez yunque, martillo y herrero.

lunes, 24 de abril de 2017

raven

Perdí. Porque yo siempre lo pierdo todo.
El equilibrio.
La compostura.
La noción del tiempo.
El amor propio.
La vida, según los adultos.
Pero no el miedo.

Y sin embargo mis pasos en falso no te reverberan en las comisuras de la boca
ni ves cerrojos cuando me vuelvo tormenta.

A ti, filo del cristal que no me siega,
común denominador,
rumor de mi niebla.

Es contigo que las pérdidas se llaman inversiones,
las manos no se apartan
y los ojos saben dónde mirar.
No temes al ácido que guardo,
y sueñas las fábulas de mi vientre.

Tal vez ahora tampoco sea el momento.
Esta vez lo hemos creado nosotros.