jueves, 15 de julio de 2010


Asomada al quicio de la cama, mientras su pelo se descuelga por la sábana casi besando el suelo. Y su mirada, perdida, navega, divaga, naufraga.
Y da media vuelta y la melena la sigue, derramada por la almohada.
Siempre fue agridulce, con tendencia espontánea a la melancolía, pero con la misma predisposición para el amor.

9 comentarios:

  1. No hay mejor imagen para tal descripción! :)
    Me encanta.

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  2. me resulta familiar, creo que me recuerda a mí.

    Muac!

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  3. Me encanta la entrada...
    Y con respecto a tu comentario en mi blog... Pensaba que era la única que se hacía ese tipo de preguntas autodestructivas ;)
    Deberíamos hacernoslo mirar... jajaja
    un beso!

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