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sábado, 14 de agosto de 2010

Argentada

Definitivamente no era una chica corriente. Delgada y con el pelo oscuro enmarcándole la cara y sus grandes ojos profundos. Como tantas otras con las que te cruzas cada día. Y sin embargo en una sola mirada conseguía atraparte. Era una montaña rusa, y tenías que agarrarte fuerte con cada looping, o caerías al suelo.
Dormía en bañeras, se contaba las pecas de la nariz y en casa nunca se ponía pantalones. Miraba a las farolas de reojo y retenía la luz de la luna en la palma de la mano. En la misma con la que daba de comer a los leones. Y a ti.

viernes, 21 de mayo de 2010

De cafés amargos y medias sonrisas.

A la mañana siguiente todo el negro de sus ojos estaba difuminado, formando un borrón. Se dio la vuelta en la cama y se dio cuenta de que no reconocía la habitación. Miró hacia la mesilla: un envoltorio arrugado y un par de vasos al lado de una botella sin etiqueta.
A pesar del frío de la ciudad y la ventana entreabierta se sentía bien.
Miró al otro lado. Nada, o mejor dicho, nadie.
Se sentó en la cama y comenzó a escuchar un ruido de vasos. Entonces apareció él con una bandeja y el pelo aún más revuelto que la noche anterior, o eso le parecía.

- No sabía si te gustaba el café.
- Sí, me gusta.
- Entonces he acertado, aunque tu cara me dice que eres más de colacao.
- También.

Él sonrió, y cogió la única tostada que había en el plato.

- ¿Tienes hambre?
- No ¿debería?
- Supongo, ¿seguro que no quieres nada?
- No, de verdad.
- Bueno, yo voy a hacerme otro.

Y se marchó cerrando la puerta tras él, de nuevo con una sonrisa en los labios.
El café estaba demasiado amargo para su gusto, le solía poner más azúcar (a todo) y estaba casi tibio, pero se lo bebió igual. Se puso su vestido rosa pálido, tirado cerca de la cama, que se confundía con su piel y encontró la cocina.
Él al verla, se puso frente a ella, y la miró.

- No sé llegar a casa, creo.

Sin inmutarse, la cogió la cara y la besó, lento, despacio, como había hecho unas horas antes mientras se le perdían los dedos en ese vestido.

Se marchó. Y él le abrió la puerta como siempre, sonriendo.

lunes, 22 de marzo de 2010

Ni herir a nadie más

Olvidarla sería lo mejor que podrías hacer. Ya no quiere a nadie más en su vida. No quiere querer ni que la quieran. Ya no esta dispuesta a compartir(se) con nadie, ni a enamorarse, ni a perderse en otros ojos. No quiere desequilibrar sueños, ni provocar más llantos, ni más "quédate a mi lado".

Perdería la cabeza por ti, pero sencillamente, no puede.

viernes, 5 de febrero de 2010

O tal vez...

Era su último día juntos, y ninguno de los dos lo sabía, ni siquiera lo sospechaban. Las horas se evaporaban como antes, como cuando a ella se le escapaban el amor entre los dedos y se pintaba los labios de rojo para él. No habían remordimientos, solo besos, sonrisas y sus rizos negros. Y se perdía en sus ojos, y le apartaba el mismo bucle de la frente que llevaba apartándole tantos meses.
Al fin y al cabo, él estaba hecho a medida para ella.
Y quién sabe, a lo mejor no sería su último día juntos. O tal vez, era inevitable...

martes, 26 de enero de 2010

Culpa y deseo.

Había estado llorando cada noche durante días. Por fin le había encontrado, era él, no había duda. Era prácticamente perfecto. Un hombre guapo, de pómulos marcados, loco por ella, pendiente de sus movimientos a cada minuto y con alma de niño. Pero ya no le amaba. Ya no mordía sus labios después de cada beso con pasión, ni le nacían de las entrañas las ganas de hacerle el amor toda la noche. Y sin embargo le quería, o eso pensaba. Pero no era suficiente. Le soterraba la culpa, y le cuarteaba la piel las lágrimas.
Sólo deseaba enamorarse de él como lo estaba antes... sólo eso.

jueves, 22 de octubre de 2009

Rosa no, amarillo

Siempre fue el eterno patito feo. Nunca tuvo novio en párvulos ni su primer beso fue a los seis años, y tampoco ningún niño se fijó en ella o la agarró de la mano en los recreos. Y siempre la tocaba ser el "Power Ranger" amarillo... la chica guapa de clase, además era la más espabilada y astuta (que no inteligente) y se le adelantaba.
Así que creció soñando acaparar las miradas de todos, reunir todas las que no tuvo nunca. Quería ser capaz de enamorar a cualquiera, como las princesas de las cintas de video de cada tarde.

Dicen que de pato ya no tiene nada y, sin embargo, ella se mira y comprueba que aún conserva el plumón.

viernes, 10 de julio de 2009

Pre.destinados

Mrs. Robinson es una chica sencilla, no le gustan las cosas ostentosas. Se pinta los labios de rojo a solas, porque no se atreve a ir así por la calle. Baja de vez en cuando la mirada mientras esboza una tímida sonrisa evitando mostrar los dientes. Está abonada a las relaciones a distancia, pero esta vez... esta vez tal vez sea la definitiva, ojalá. Al verlo notó un pálpito... Tiempo, mucho tiempo después... ocurrió lo inevitable. Y ahora, son imbatibles.