domingo, 30 de diciembre de 2018

equivócame.

El año que viene tampoco voy a saber escribir.


Inundaste el tiempo, borraste la marca del calendario y ahora olía a nuevo.
No quise mirar los números ni llevar la cuenta. Bebías por mí.

Mientras tanto, yo me colgué de mil excusas, candé las esposas, dejé las manos desnudas y te dejaba hablar para revestir mis silencios.


Entreabrí la puerta y los labios, miré tus resquicios y cosí de vuelta.
Desandé porque quien me conoce, sabe de mis dos pies al revés.
Te quise sin saberlo y dejé de hacerlo por convicción.

Nunca te lo puse fácil ni soplé tras las alas.
No he vuelto porque creo que nunca me fui. Tú nunca me viste. Apenas te dejé verme.
Y si me sigues, no te espero; pero si te das la vuelta, tiro de ti.

Así que aunque no soy recomendable, equivócame. Vamos a ver de nuevo si me quitas la razón.

miércoles, 24 de octubre de 2018

séptimo once inacabado.

Tu sombra viaja por la escala de grises porque siempre hubo luz.

Todavía la encuentro.

domingo, 3 de junio de 2018

don't cry over spilled guilt

"You're my favourite painting"


Son las piedras de tus ojos los libros que aún no he leído,
y veo azules los acordes que rozas y encuentras en mis costillas.

Cruzando mi camino blanco tachas las líneas que marqué
haciéndome dueña de lo ajeno.
Olvido los andamios, olvido las promesas, olvido los aciertos.
Me olvido de mí.

Fundimos el decorado, salvamos las horas y abrimos la noche.

Trazando mapas.
Corriendo velos.
Paciencia de ti.

Te guardo el secreto, me muerdo la culpa, te duermo los sueños. Brindo por ti.

domingo, 1 de abril de 2018

petricor.

Querría decirte que sonrío en cristales,
que cuento las palabras para que nunca sumen siete
y cierro los ojos para no perderte de vista.

Juego a adivinar donde estarán tus cicatrices
y quién fue el táser que marcó tu mitad.
Mientras tú me juegas al despiste, como si tuviéramos nueve vidas y no sólo este momento,
yo subo la apuesta a que tus cielos guardan caleidoscopios
que liman los salientes de tus hombros.

Sigues sin saber que he caído en tu voz en espiral
y que por ojos tengo perlas de olvido.
Que ya imprimí mis manos en tu piel de jengibre
queriendo cambiar la historia aunque repitamos escenario.
Por mi parte, intentaré que no te veas recogiendo mis caricias
ni llevaré la cuenta de lo que me queda por contar.

Interrumpe mi futuro. Irrumpe en mis planes.

Déjate convencer.

jueves, 1 de marzo de 2018

Molino de agua.

"He is still looking for something in every girl that he can only find in himself. That's sad"


La culpa no es tuya por hacer lo de siempre. Es mía por quedarme a donde nunca debí haber vuelto.
Tú, animal de costumbre manida.
Y yo, intentando merecer un sitio dos tallas menor.

El retorno del alquitrán por las paredes del estómago por no sentirme suficiente.
(suficiente para quién, si quizás no lo fue él conmigo)
Entonces me veo mirándome en el espejo de otra persona huyendo mi rostro.

Ahora, como impuntual sin remedio, también llego tarde a lo que creo que es nostalgia, pero que sin embargo, no repetiría en ningún momento.

Tal vez sólo sean las náuseas de ver duplicadas las mismas palabras de forma exacta. La decepción sin rima. La incredulidad de ti, ya para siempre.

Me sorprende mi sorpresa.

Siempre
haces
lo
mismo.

domingo, 15 de octubre de 2017

VI.

La muerte me hace rabiar, como un amigo.
José Monge Cruz, Camarón de la Isla.


Me dicen que estoy pálida,
yo les contesto: "Color blanco sus huesos".


 

Todos los once de octubre me despido de ti. Ya van seis.

viernes, 4 de agosto de 2017

argamasa

La distancia que separa mi cuerpo de lo demás
es medio centímetro de piel.
Es la misma distancia que me separa de dejarme ser para siempre.

Veo a alguien que solía parecerse a mí mirando fijamente a su mitad.
A veces trata de sosegar el llanto sordo.
Pero nada cambia.
Excepto alrededor.

La diferencia entre despertarse al día siguiente
o no
es simplemente
ser consciente de ello.

Soy el buitre que contempla mi cadáver.
Soy a la vez yunque, martillo y herrero.

lunes, 24 de abril de 2017

raven

Perdí. Porque yo siempre lo pierdo todo.
El equilibrio.
La compostura.
La noción del tiempo.
El amor propio.
La vida, según los adultos.
Pero no el miedo.

Y sin embargo mis pasos en falso no te reverberan en las comisuras de la boca
ni ves cerrojos cuando me vuelvo tormenta.

A ti, filo del cristal que no me siega,
común denominador,
rumor de mi niebla.

Es contigo que las pérdidas se llaman inversiones,
las manos no se apartan
y los ojos saben dónde mirar.
No temes al ácido que guardo,
y sueñas las fábulas de mi vientre.

Tal vez ahora tampoco sea el momento.
Esta vez lo hemos creado nosotros.

sábado, 24 de diciembre de 2016

punto de libro. marcapáginas.

Despéjame las nubes de los ojos,
lava los enredos de mis manos,
dime que podemos.


Límpiame el plomo del pecho, aunque no lo veas.
Aunque yo no te deje.
Oblígame a mirarme y no escupir.
Derrama todos los saleros de la mesa.
Lámeme donde acabe la pena.

Que prefiero la tierra de nadie contigo a un reino con cualquiera.

Que tu significado excede todas mis palabras, da igual cuántas páginas pase.
Y doblo todas las esquinas de las hojas. Y rodeo y aislo los puntos finales.


La culpa se torna rojo.
Te miro sin verte.
Y todo se funde en negro.

Nacimos de la risa y el desvelo. Desde entonces nunca quiero morirme.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Goya a mejor actriz de reparto



Creerte blindada, superior y por encima de mis dudas.
Sonreírme de lejos aguantando el aliento en las costillas de quien sabe, oculta y entierra la carcajada. De quien no conoce sudores fríos y lame el caliente.

Creíste aprenderme, saberme lo suficientemente tonta para bailar sobre mis pestañas cerradas.
Me negaste los ojos, te columpiaste en la suerte, le reíste a mis manos. Las mismas que calciné en el fuego en tu nombre.
Tu orgullo lacerante, recubriendo siempre algún poso de las historias que todavía guardas, escondes y rebañas. 

Acaso creíste de verdad en ello. Si cuando te rezan futuros y rompes sus puentes sonríes y asientes en abrazos venideros. Pero tampoco ciertos.
Y tu público esperando, pobre falsa protagonista, salgas de una vez para descubrirte del todo y dejes ya las frases hechas quebradas. Que las penitencias de rezo ya nos las sabemos todos.

Se acabaron ya para mí los dobles fondos,
las cartas marcadas,
los faroles,
los efectos especiales,
las sombras chinescas,
las falsificaciones
y las sorpresas fingidas.

Se acabó.
Para mí no hay sangre, no hay herida que lamer en la que recrearme.
Cautericé.

Ya me ha quedado claro: no te importa otra sombra que la que proyecta tu cuerpo. Vendí la mitad de lo que me quedaba dentro por alguien que sólo siente si se trata de sí misma.
No protesto, ni me encaro, ni lo intento.
No lluevo sobre tus palabras ni lloro mirando al cielo.
Ya no eres persona, para mí. Ni mucho menos mía.

Este navajazo a plena luz sólo confirma que reconocer lo ya sabido no cose la herida dos veces. Que si continúan tantas sobras de verdades a medias dentro de ti bajo llave es porque intuyo que por dentro estás hueca.
He malgastado energías, palabras, saliva y un tiempo que ahora devuelvo en carne cruda y cristales.
Espero que todo te haya valido la pena y los besos. No creo que notes mi ausencia, me tachaste ya hace rato. Pon muebles nuevos en todo el espacio que dejo libre, observa cómo no es suficiente. Adórnalo con cariño, como a mi cuarto, como a tu vida, hasta que solapes socavones y polvo(s).

Ojalá las brasas de la culpa te consuman lento,
lo suficiente para que nunca se te olvide.
Ojalá la brisa que quiera llevarse los restos sólo avive la llama.

De ti sólo me creo este golpe.
No que te duela,
no que lo sientas,
no en la aflicción,
ni en tus ganas de llorar.
Y si te sientes mal, ya sabes en qué bar ahogar tus penas,
(que ya no son las mías).

Y aun así, te da igual.
Porque todo sigue igual.
Porque tú sigues igual.
Vendiendo palabras de falso arrepentimiento, creyéndote penitente, sin dejar de visitar cada día tu pozo negro. Sin dar lo único que te queda: la verdad.

Ahora le doy un beso en la frente al tiempo, confiando en que te coloque justo en las vías que mereces.
Me doy por vencida. Te doy por sabida. Porque es inútil descorrer las cortinas de una ventana que te empeñas en tapiar.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

lunes.

lunes, 13 de enero. hace dos años.

No me sirven los versos que no riman,
no echo en falta metáforas ni tampoco diccionarios
porque ninguno estaría a la altura de tus ojos.

No necesito a grandes autores ni a los poetas de ahora
para que te digan que arrastro el corazón por tus huellas cuando te marchas.


Porque hasta las aceras me quedan grandes
y mis manos lloran las tuyas
sin ti.

sábado, 20 de agosto de 2016

antes.

Regresar sobre charcos de hielo. Que no haya mirada al darte la vuelta.
Quererme consciente, sentirme ella.
Revolver los rotos, obviar los dedales.
Dejar impronta, morar constante, que no te olviden, que no te rajen.

Regar unas raíces muertas, cantar al árbol ya vivido,
ser la rama ya sin salvia, que siembren tu cuerpo sin río.

Sonreírte en tu sueño plagada de conchas,
volverte nido, vacío.

Que me recuerdes espuma y plata,
la brea te recorra por dentro y apenas me lamas.

Vuelve a entonces. No cambies nada.

martes, 15 de marzo de 2016

Paseaste la moneda de mi culpa por tus dedos.
Vi como jugabas con ella delante de todas,
como gracias a ella pusiste otras flores en agua.

Rebuscar en nuestro sótano es descarnarme las llagas para ti.
De nuevo.
Que mientras yo guardaba tu nombre, tú vendías el mío a precio de costo.

Nunca jugamos limpio, nunca fue comercio justo.
Tú trataste de esconder mis ojos y acabaste con ellos en el bolsillo,
yo intenté acabar con tu boca y me rompí.

Mi problema fue dejarme teñir de negro hasta los ojos,
llorar la tinta de lo que nunca me escribiste,
dejarme tirada en la cama,
acabar venerando el pozo al que me arrojaste.

Ojalá nunca llores lo que yo todavía supuro,
pero ojalá siempre me busques en todas.

Fuiste el eco de mi sangre ya seca demasiado tiempo
y a veces, aún reverberas.

lunes, 7 de diciembre de 2015

verde oliva.

Mi madre es el sol en la Toscana, el frío de invierno.
La risa que rompe y acaba con las nieblas y las dudas.
Las noches de jazmines con la brasa del cigarro como salvavidas,
su mirada de olivas.

Mi madre tiene en el pecho un campo de lavandas,
alondras en los ojos,
fuego en las pestañas.

Mi madre es también cristales de botellas que ella misma hizo estallar.
El callejón oscuro pero con salida. Mi madre es nuestra salida.
La espera paciente, el amparo calmo. Revolución de volantes, libros esperando.

Mi madre tiene por cada pena ocho amaneceres y a sus dos estrellas.
La voz que espanta a los cuervos e inunda el rocío.
La certeza invisible, el abrazo sin nudos, los besos con marca.

Oír su nombre es oír tus cinco números el día veintidós.




(vuelvo a escribir después de más de un año sin. sólo quiero recordarnos a todos que el amor no es sólo esa mierda pseudoromántica que nos venden, nunca lo es. el amor lo tenemos al lado).

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Me he cansado de pulsar intro.

Soy la que se encierra en dos números con forma de barrotes, la de la cárcel de flores blancas. La que permanece cuando huye. La que se encuentra en otros ojos sólo al cerrar los suyos.
Soy lo que ya no.

La que creyó y maldijo. Y la que de tanto llorar se diluyó y ahora se conforma con ser vertido. Quien todavía se aprende y a veces se deja aprender. Soy la que no sabe hablar sin nombrar a su madre, la de la guitarra sorda, la de la sangre callada.
Soy la que ya no. Y todavía sí.

···


 Si me quedo es porque no me encierra, porque me comprende sin entenderlo nunca del todo. Mi equilibrio. Mi calma. Mi tormenta de sol. El que reza que mi coño es la mejor carne del restaurante del mundo y el que todavía me pide mesa, pero no hora. Quien no se preocupa de curarme las heridas sino de soplarlas para que no escuezan tanto mientras cierran. El que no escribe pero cuando habla de mí callan hasta los ríos.

···

martes, 22 de julio de 2014

De un beso fuimos a un ciento
y de ahí a mil por hora.
Derramamos el líquido de frenos por las sábanas,
enredados en palabras que no ataban.
Porque nunca hubo promesas.
Y tal vez esté ahí el secreto.

Me apiado de los que nunca podrán sentir como yo
la brevedad del instante
la cobardía del tiempo
ni la tormenta de verano de volver a verte.

Las habitaciones a las que ya no volveremos nunca
gritan.
Nos echan de menos. Y ya no volverán a ser las mismas.

Pero en realidad, lo único triste de todo esto
sería que siempre nos comprendiésemos tanto como ahora.
Porque me parece poco.

sábado, 1 de febrero de 2014

Un día de estos dejará de ser algún día

Un día de estos no tendré miedo ningún Febrero,
no se me torcerá el gesto ni los cables
y podré pasarlo sin echar a nadie a quien quiera.

Un día de estos dejaré de recordar cada día que no estás.
Dejaré de llorarte por las noches,
de oler a tabaco amargo al pensar en ti.
Dejaré de querer ser tus huesos si es que quedan.

Un día de estos cruzaré la calle sin mirar al suelo
y no me recordaré a mí misma nunca más que suba la barbilla.
Podré dejarme querer más de un año
y tal vez, no eche a correr cuando echen raíces en mi cuerpo.

Un día de estos mi rostro no será sólo carcasa
volverán a ser las que eran mis eternas madrugadas
pero la alegría y la pena permanecerán siempre siendo desmesuradas.
Desearé más Abriles.

Un día de estos te me pasarás del todo,
tu río se secará secando también el mío y dejarás de ser de continuo.
Por fin.


martes, 22 de octubre de 2013

Eres la última ficha de la tirada
y el premio de después.
La posibilidad entre varios miles de millones.
Ojalá no me pidan explicaciones ni avales en el casino de la vida
porque has ido un auténtico golpe de suerte, y con efecto.
Y afectos.

Contigo me pasa lo mismo.
Ni abarcarían mis manos tantas monedas
ni mi piel sabe caminar por la tuya sin perderse.

Que siempre comparan las espaldas de los amantes a las constelaciones.
Pero nadie sabe que la tuya es el propio universo.
Y es que desde que estoy bajo tus cielos,
nunca se pone la Luna.

viernes, 9 de agosto de 2013

Dos (en) horizontal, pronombre.


Soy el crucigrama del Times un domingo de resaca,
y lejos de alejarte contrariado,
pareces creador y genio de mis formas.

El sinsentido de los días.
El punto de encuentro de los extremos.
Pero tú.

Los ovillos de la piel hacia adentro,
que tú desenredas
-pero no deshilachas-
y los haces prendas
que me quito hasta antes de salir por la puerta.

Mis mentiras lo son sólo para el resto,
sintiéndome entonces tu libro de por las noches
-de cada noche-
desde hace vida y media.
Que lo que a otros les cuesta años de estudio
tú ya lo sabías antes de girarte.
Y a veces eso es peor que vivir sin tu cuerpo.

Y ahora te pregunto: qué más quieres.

domingo, 21 de julio de 2013

Me besabas las piernas.
Con la vehemencia y el deseo del que sabe
que no durará para siempre.
Despacio.
Condurando el momento, abrazando la piel con los labios.

Me besabas,
casi hasta el alma.
Y ahora me preguntan los recovecos
-cada vez más acusados-
qué ha sido de ti.

Borré a las decenas de anteriores
y nunca me pareció suficiente.
Aunque nunca he sido tan guapa como cuando tú me mirabas.
Tus ojos se paseaban sin detenerse. Excepto en mí.

Me besabas.
Y los dos besábamos igual.
Y los besos fueron finitos,
al contrario que los caminos de tus dedos por la espalda.
Como los mares desatados en la cama,
que nunca serán tan tormenta.


Me besabas.
Y en realidad creo que escribo esto porque no te dejaste nada por besarme.