domingo, 21 de julio de 2013

Me besabas las piernas.
Con la vehemencia y el deseo del que sabe
que no durará para siempre.
Despacio.
Condurando el momento, abrazando la piel con los labios.

Me besabas,
casi hasta el alma.
Y ahora me preguntan los recovecos
-cada vez más acusados-
qué ha sido de ti.

Borré a las decenas de anteriores
y nunca me pareció suficiente.
Aunque nunca he sido tan guapa como cuando tú me mirabas.
Tus ojos se paseaban sin detenerse. Excepto en mí.

Me besabas.
Y los dos besábamos igual.
Y los besos fueron finitos,
al contrario que los caminos de tus dedos por la espalda.
Como los mares desatados en la cama,
que nunca serán tan tormenta.


Me besabas.
Y en realidad creo que escribo esto porque no te dejaste nada por besarme.

6 comentarios:

  1. Ojalá más besos de los que curan cualquier cicatriz, pintan sonrisas, y dejan caer cualquier escudo.

    Un placer leerte, como siempre ;)

    Un besito

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  2. El final es devastador.

    "Aunque nunca he sido tan guapa como cuando tú me mirabas"

    Me ha encantado esta frase, y todo el poema no me cabe duda.

    Está claro que por mucho que intentemos borrar, al final sólo podemos engañarnos.

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  3. Ha sido precioso, tan dulce y delicado al mismo teimpo. Una entrada muy tierna y un poco triste tambiñen. Te sigo, un beso :)

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  4. "Aunque nunca he sido tan guapa como cuando tú me mirabas", sencillamente genial.

    Saludos

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