Martes. Caóticos y estúpidos martes.
Hoy me ha costado más de la cuenta despedirme de la cama y ahora lo entiendo. No quería verme como estoy ahora. No quería que volviera a ella para secarme las mejillas y volverme de papel con las rodillas en el corazón.
Una madrugada en la que él no se queda e ignora las piedras de tu voz, una mañana en la que tu futuro se volatiliza y sólo quieres ver cámaras en las farolas, como Truman en Seahaven. El teléfono no logró arreglar todo este desastre. Ni siquiera ella consiguió que sonriera con su "nunca es tiempo perdido".
Y entonces me he dado cuenta: hoy era martes.
Y es que a mí, un martes hace unas 21 semanas se me paró el corazón. Y lo peor (o lo mejor) de todo, es que no hay manera de reanimarlo.
martes, 21 de febrero de 2012
lunes, 23 de enero de 2012
Si algo soy, es inconveniente.
Se me parte el pelo, siempre llego tarde y cumplo más años que promesas. Nunca pido ayuda, aunque grito auxilio en silencio. Y me preocupo más por el color de las flores de mis muertos que por los vivos.
Hago planes que nunca se llevan a cabo, todo se queda en palabras huecas que resuenan en ácidos recuerdos.
Y sigo pareciendo la chica más triste de la ciudad.
Nunca he terminado nada de lo que he empezado, y si alguna vez así lo he hecho, todo acabó en fracaso. Fracasos de cristales sobre los que otros caminan descalzos. Y se cortan. Llevo decepcionando personas desde hace veinte años.
Para mí, siempre es tarde.
Tengo el perfil de ella, y la inseguridad y la amargura de él. Ojalá fuera como ella. Ojalá tuviera esa tenacidad y esa valentía. Porque es la persona más valiente que hay sobre este suelo que pisamos. Pero no, algo ha hecho que me empape de la melancolía que había en esos ojos amarillos que rasgaban las cuerdas de la guitarra.
No soy recomendable. Así que por tu bien, vete, date la vuelta y olvídate de estos ojos empañados.
Se me parte el pelo, siempre llego tarde y cumplo más años que promesas. Nunca pido ayuda, aunque grito auxilio en silencio. Y me preocupo más por el color de las flores de mis muertos que por los vivos.
Hago planes que nunca se llevan a cabo, todo se queda en palabras huecas que resuenan en ácidos recuerdos.
Y sigo pareciendo la chica más triste de la ciudad.
Nunca he terminado nada de lo que he empezado, y si alguna vez así lo he hecho, todo acabó en fracaso. Fracasos de cristales sobre los que otros caminan descalzos. Y se cortan. Llevo decepcionando personas desde hace veinte años.
Para mí, siempre es tarde.
Tengo el perfil de ella, y la inseguridad y la amargura de él. Ojalá fuera como ella. Ojalá tuviera esa tenacidad y esa valentía. Porque es la persona más valiente que hay sobre este suelo que pisamos. Pero no, algo ha hecho que me empape de la melancolía que había en esos ojos amarillos que rasgaban las cuerdas de la guitarra.
No soy recomendable. Así que por tu bien, vete, date la vuelta y olvídate de estos ojos empañados.
domingo, 15 de enero de 2012
lunes, 12 de diciembre de 2011
second round
Jamás tocaremos las nubes. Y menos con esta milla de distancia entre ambos. Adoro hablar en términos absolutos, aunque en realidad no sirvan para absolutamente nada más que para dotar de fuerza algún sentimiento perdido dentro de esto que nos recubre llamado piel.
La verdad es que ella no me parece tan mal. Y por favor, no hagas con que no sabes de qué o de quién hablo. Hacerte el tonto no es lo tuyo. Juraría que te remueve algo por dentro, y cuando eso habita, mis posibilidades se disipan como la espuma de mar.
Y ahora no me pidas coherencia, primero entiende que si me quieres, eso no debería existir. Y no me lo he inventado yo, viene en la definición de incongruencia.
La verdad es que ella no me parece tan mal. Y por favor, no hagas con que no sabes de qué o de quién hablo. Hacerte el tonto no es lo tuyo. Juraría que te remueve algo por dentro, y cuando eso habita, mis posibilidades se disipan como la espuma de mar.
Y ahora no me pidas coherencia, primero entiende que si me quieres, eso no debería existir. Y no me lo he inventado yo, viene en la definición de incongruencia.
domingo, 11 de diciembre de 2011
¿Y las manos? Vacías. Agrietadas por la espera y sin nada más que ofrecer. Las sienes latían por un corazón que se estaba tomando un descanso rodeado de un humo que no le pertenecía. Las noches se evaporaban y los días se veían venidos a menos reducidos en una rutina frenética de neones y palabras que ya no eran para mí. Y miro para otro lado. El lado del camino que me han dibujado sin darme apenas cuenta en noches insomnes y cargadas de intenciones. Una ciudad a la que ir para no verla jamás. Una cama en la que pasar tantas horas que llegues a formar parte de ella. Con él. Y un casi sí prendido en mis labios podrido de esperar a que sea valiente y me atreva a irme.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Necesitamos a alguien que nos abrace por los hombros y nos deje convulsionar, que nos deje rompernos hasta que nos duelan las costillas y que nos disolvamos en nuestras lágrimas.
Alguien que nos saque de la cama por las mañanas y no nos deje apagar el despertador más de tres veces seguidas y nos recuerde que más allá de esa almohada que mojaste la noche anterior, la vida sigue.
Alguien que te dé calor con café, chocolate y mantas y no con besos ni caricias.
Alguien que no deje que te consumas y no entres en la espiral que ya conoces y dejarte morir.
Pero tu teléfono ya no responderá a mis llamadas aunque yo me vacíe de lágrimas. Y nunca me gustó la compañía por compasión ni los abrazos por compromiso.
Alguien que nos saque de la cama por las mañanas y no nos deje apagar el despertador más de tres veces seguidas y nos recuerde que más allá de esa almohada que mojaste la noche anterior, la vida sigue.
Alguien que te dé calor con café, chocolate y mantas y no con besos ni caricias.
Alguien que no deje que te consumas y no entres en la espiral que ya conoces y dejarte morir.
Pero tu teléfono ya no responderá a mis llamadas aunque yo me vacíe de lágrimas. Y nunca me gustó la compañía por compasión ni los abrazos por compromiso.
sábado, 12 de noviembre de 2011
"Hay algunas que son como... salvajes. Y tú perteneces a ese grupo".
Deberías dejar de colgar tus versos en las nubes que van desde aquí a Madrid. Tiendo a darlo todo a la primera, y puede que tengas que tirar de mí después. Pero qué demonios, me muero por perderme en tus cuerdas y que tú te pierdas entre mis huesos.
Deberías dejar de colgar tus versos en las nubes que van desde aquí a Madrid. Tiendo a darlo todo a la primera, y puede que tengas que tirar de mí después. Pero qué demonios, me muero por perderme en tus cuerdas y que tú te pierdas entre mis huesos.
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