Esto que voy a escribirte es para ti, Lucía. Que ya está bien de ir regalando letras a diestro y siniestro, como si no tuvieras bastante con lo que soportamos por dentro. Que no (er)es poca cosa, ni fácil de manejar.
Esto es para que recuerdes que has crecido y que has sido capaz de querer mejor y desterrar el amor tirano y con chantajes. Para que nunca olvides que no está tan mal dejarse querer aunque te cueste.
Y que tal vez, sea posible.
Que no eres como te hicieron creer (aunque puedas llegar a serlo, e incluso lo hayas sido). No eres veneno. Llevan enseñandote toda tu vida a levantar la barbilla y llevar la espalda recta. Cree y confía en ti de una vez. Vuelve a hacerlo. Vuelve, Lucía. Vuelve.
miércoles, 2 de enero de 2013
lunes, 10 de diciembre de 2012
A quien fue todo:
Te escribo para decirte que tú no eres tú. Y que no tienes los ojos cerrados. Simplemente no tienes. Se los has vendido a él para que vea por ti, y la culpa sólo es tuya. Llevo contigo de la mano más tiempo del que puedo recordar y jamás me habían herido de esta manera.
Siempre has sido independiente y sólo podían atarte los nombres de los hombres a los que les dabas algo más que cama, tambien corazón. (error). Ellos siempre han marcado tus prioridades. (error).
Espero que valga la pena. Y que no notes mi pérdida, aunque para ti llevo ya mucho tiempo muerta. Emperatriz de las mentiras, no sabes lo que es llorar por un motivo cierto. Adultera(ba)s tus palabras como la peor de las drogas. Y yo adicta.
Pero por favor, no te preocupes (pero qué estoy diciendo, tú preocuparte, y menos por mí.), tú no tendrás el vacío que yo tengo y nadie ocupará mi lugar. Hace muchos veranos que no tengo espacio ni ocasión en ti.
Por último, considéralo un favor personal, quítame el cuchillo que clavaste en mi espalda, que yo no llego. (a ser tan zorra, quiero decir)
Siempre has sido independiente y sólo podían atarte los nombres de los hombres a los que les dabas algo más que cama, tambien corazón. (error). Ellos siempre han marcado tus prioridades. (error).
Espero que valga la pena. Y que no notes mi pérdida, aunque para ti llevo ya mucho tiempo muerta. Emperatriz de las mentiras, no sabes lo que es llorar por un motivo cierto. Adultera(ba)s tus palabras como la peor de las drogas. Y yo adicta.
Pero por favor, no te preocupes (pero qué estoy diciendo, tú preocuparte, y menos por mí.), tú no tendrás el vacío que yo tengo y nadie ocupará mi lugar. Hace muchos veranos que no tengo espacio ni ocasión en ti.
Por último, considéralo un favor personal, quítame el cuchillo que clavaste en mi espalda, que yo no llego. (a ser tan zorra, quiero decir)
"En realidad mi rabia no es más que tristeza."
jueves, 22 de noviembre de 2012
brindar con vasos vacíos
No tengo mucha idea de cómo describir ésto. ¿Alguna vez voy a dejar de echarte de menos? Dicen que el duelo de la pérdida dura dos años. He comenzado el primero y esto no remite. Pienso en ti continuamente y no creo que te gustase lo que vieras si me miraras ahora mismo.
Soy tú. Tu esencia forma parte de mí, desde siempre, no desde que te fuiste. Tengo un acento amargo. Y es inevitable.
Hace poco cobró sentido algo que nunca he sido capaz de entender. La música que me movía por dentro como ninguna otra resultó ser la tuya. Y yo nunca lo supe.
Me suplico a mí misma no olvidar ningún detalle de tu cara, tus cicatrices, tus manos de pentagramas que nunca estudiaste. Tu talento. Tu aliento. Tu manera de abrazarme y la manera en la que me llamabas. Y tu forma de mirar, de mirarme, como si fuera tu único motivo.
Cúrame de mí misma, porque estoy empezando a terminar conmigo.
"él era genio y figura"
"siempre le llamaban para cualquier fiesta, todo el mundo se lo pasaba en grande con él... pero era un hombre triste"
Soy tú. Tu esencia forma parte de mí, desde siempre, no desde que te fuiste. Tengo un acento amargo. Y es inevitable.
Hace poco cobró sentido algo que nunca he sido capaz de entender. La música que me movía por dentro como ninguna otra resultó ser la tuya. Y yo nunca lo supe.
Me suplico a mí misma no olvidar ningún detalle de tu cara, tus cicatrices, tus manos de pentagramas que nunca estudiaste. Tu talento. Tu aliento. Tu manera de abrazarme y la manera en la que me llamabas. Y tu forma de mirar, de mirarme, como si fuera tu único motivo.
Cúrame de mí misma, porque estoy empezando a terminar conmigo.
domingo, 4 de noviembre de 2012
sistemas de gobierno en la historia de un cuerpo
Un cuerpo. Su cuerpo.
Cuando le conocí pensé que la anarquía era la única reina de su cama, ya que ninguna pasaba por ella más de lo estrictamente establecido en el manual de sudores de una noche, o de un breve lapso. Y aunque fallé y acerté a partes iguales, para mi desgracia ya había un "ella" con nombre, apellidos y mirada turbia. Eso era aún peor que mi primer pensamiento. Tal vez se pudiera borrar un débil recuerdo de algunas sombras, pero destronar a la primera dama nunca ha estado hecho para mí. Dictadura, y de las peores jamás vistas.
Y sin embargo, todavía sigo sin explicarme muy bien cómo, llegué y fui democracia. Y la más limpia y honesta de todas; porque en las elecciones de cada noche, vuelvo a ganar por mayoría absoluta a todo(as), incluso a lo anterior.
Cuando le conocí pensé que la anarquía era la única reina de su cama, ya que ninguna pasaba por ella más de lo estrictamente establecido en el manual de sudores de una noche, o de un breve lapso. Y aunque fallé y acerté a partes iguales, para mi desgracia ya había un "ella" con nombre, apellidos y mirada turbia. Eso era aún peor que mi primer pensamiento. Tal vez se pudiera borrar un débil recuerdo de algunas sombras, pero destronar a la primera dama nunca ha estado hecho para mí. Dictadura, y de las peores jamás vistas.
Y sin embargo, todavía sigo sin explicarme muy bien cómo, llegué y fui democracia. Y la más limpia y honesta de todas; porque en las elecciones de cada noche, vuelvo a ganar por mayoría absoluta a todo(as), incluso a lo anterior.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Ya no recuerdo lo que era dormir abrazada a un cuerpo, ni los besos de buenos días con los ojos hinchados, o los desayunos a base de piel antes del café.
Las siestas de horas sin manecillas y las llamadas de madrugada.
No quedan ni los despojos de todo eso en mi memoria. Pero pensándolo bien, para qué.
Has dinamitado todo para ocupar su lugar.
Las siestas de horas sin manecillas y las llamadas de madrugada.
No quedan ni los despojos de todo eso en mi memoria. Pero pensándolo bien, para qué.
Has dinamitado todo para ocupar su lugar.
jueves, 11 de octubre de 2012
trescientos sesenta y cinco días, o infiernos.
Te echo de menos. A ti, a tu persona de antes e incluso a la que me dejó, aunque ya no fueras el mismo. Echo de menos tu olor y la habitación cargada de humo. Y ahora entro y ya no hay nada que me recuerde que estuviste ahí tanto tiempo. Me repito cada día que nunca volveré a verte y que eres polvo, pero sigo en ese día.
Tus manos. Tus requiebros en la guitarra, tu mirada dorada al verme llegar. La cicatriz al lado del ojo. Y que me vieras siempre pequeña.
Han pasado trescientos sesenta y cinco días. Y parece el día de después. Todos creen que me entienden, tratan de imaginarlo, pero no se puede imaginar lo que es lo irremediable, las manos atadas, el vacío. El hueco insalvable.
Te cambio mi vida, pero vuelve.
Tus manos. Tus requiebros en la guitarra, tu mirada dorada al verme llegar. La cicatriz al lado del ojo. Y que me vieras siempre pequeña.
Han pasado trescientos sesenta y cinco días. Y parece el día de después. Todos creen que me entienden, tratan de imaginarlo, pero no se puede imaginar lo que es lo irremediable, las manos atadas, el vacío. El hueco insalvable.
Te cambio mi vida, pero vuelve.
"Y aún lo recuerdo como si fuese ayer.
Y me recuerdo a mí en medio de todo eso buscando una salida.
Desde entonces no he podido.
Desde entonces no he podido.
Y me habría cambiado por ti en ese momento por no haber cargado este después."
el resto, aquí.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
beings of light
Me proteges. A veces de mí misma. Es como si estuvieras en el aire y a veces te inspirara (en ambos sentidos) y le devolvieras a mi pecho su sano ritmo. Sin contar el abanico de sonrisas con el que me liberas y me enfrías el verano. Aligeras las cargas y eres mejor que las gargantas de agua.
Tal vez el abecedario referido a nosotras no sea una mera casualidad.
Tal vez el abecedario referido a nosotras no sea una mera casualidad.
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