
Podría decirte que me he enjaulado en tu camisa de rayas, y me he tatuado la llave en la espalda.
Podría decirte que los jueves ya no me recuerdan a la palabra "universitario" desde la semana pasada.
Podría dejar de mirarte en bajito y hablarte de reojo, para que sepas menos de lo necesario.
Podría repetirte las veces que he acariciado tu nuca o las que me he columpiado en tus brazos, como tú en mi pelo.
Podría decirte que ya no miro al cruzar la calle si estás a mi lado.
Podría inventarme que ya no florecen almendros dentro de mí si me besas.
Podría jugar contigo al Minotauro en tus ojos sin encontrar nunca la salida.
Podría morirme en un verbo conjugado por ti.