Un día de estos no tendré miedo ningún Febrero,
no se me torcerá el gesto ni los cables
y podré pasarlo sin echar a nadie a quien quiera.
Un día de estos dejaré de recordar cada día que no estás.
Dejaré de llorarte por las noches,
de oler a tabaco amargo al pensar en ti.
Dejaré de querer ser tus huesos si es que quedan.
Un día de estos cruzaré la calle sin mirar al suelo
y no me recordaré a mí misma nunca más que suba la barbilla.
Podré dejarme querer más de un año
y tal vez, no eche a correr cuando echen raíces en mi cuerpo.
Un día de estos mi rostro no será sólo carcasa
volverán a ser las que eran mis eternas madrugadas
pero la alegría y la pena permanecerán siempre siendo desmesuradas.
Desearé más Abriles.
Un día de estos te me pasarás del todo,
tu río se secará secando también el mío y dejarás de ser de continuo.
Por fin.
sábado, 1 de febrero de 2014
martes, 22 de octubre de 2013
Eres la última ficha de la tirada
y el premio de después.
La posibilidad entre varios miles de millones.
Ojalá no me pidan explicaciones ni avales en el casino de la vida
porque has ido un auténtico golpe de suerte, y con efecto.
Y afectos.
Contigo me pasa lo mismo.
Ni abarcarían mis manos tantas monedas
ni mi piel sabe caminar por la tuya sin perderse.
Que siempre comparan las espaldas de los amantes a las constelaciones.
Pero nadie sabe que la tuya es el propio universo.
Y es que desde que estoy bajo tus cielos,
nunca se pone la Luna.
y el premio de después.
La posibilidad entre varios miles de millones.
Ojalá no me pidan explicaciones ni avales en el casino de la vida
porque has ido un auténtico golpe de suerte, y con efecto.
Y afectos.
Contigo me pasa lo mismo.
Ni abarcarían mis manos tantas monedas
ni mi piel sabe caminar por la tuya sin perderse.
Que siempre comparan las espaldas de los amantes a las constelaciones.
Pero nadie sabe que la tuya es el propio universo.
Y es que desde que estoy bajo tus cielos,
nunca se pone la Luna.
viernes, 9 de agosto de 2013
Dos (en) horizontal, pronombre.
Soy el crucigrama del Times un domingo de resaca,
y lejos de alejarte contrariado,
pareces creador y genio de mis formas.
El sinsentido de los días.
El punto de encuentro de los extremos.
Pero tú.
Los ovillos de la piel hacia adentro,
que tú desenredas
-pero no deshilachas-
y los haces prendas
que me quito hasta antes de salir por la puerta.
Mis mentiras lo son sólo para el resto,
sintiéndome entonces tu libro de por las noches
-de cada noche-
desde hace vida y media.
Que lo que a otros les cuesta años de estudio
tú ya lo sabías antes de girarte.
Y a veces eso es peor que vivir sin tu cuerpo.
Y ahora te pregunto: qué más quieres.
domingo, 21 de julio de 2013
Me besabas las piernas.
Con la vehemencia y el deseo del que sabe
que no durará para siempre.
Despacio.
Condurando el momento, abrazando la piel con los labios.
Me besabas,
casi hasta el alma.
Y ahora me preguntan los recovecos
-cada vez más acusados-
qué ha sido de ti.
Borré a las decenas de anteriores
y nunca me pareció suficiente.
Aunque nunca he sido tan guapa como cuando tú me mirabas.
Tus ojos se paseaban sin detenerse. Excepto en mí.
Me besabas.
Y los dos besábamos igual.
Y los besos fueron finitos,
al contrario que los caminos de tus dedos por la espalda.
Como los mares desatados en la cama,
que nunca serán tan tormenta.
Me besabas.
Y en realidad creo que escribo esto porque no te dejaste nada por besarme.
Con la vehemencia y el deseo del que sabe
que no durará para siempre.
Despacio.
Condurando el momento, abrazando la piel con los labios.
Me besabas,
casi hasta el alma.
Y ahora me preguntan los recovecos
-cada vez más acusados-
qué ha sido de ti.
Borré a las decenas de anteriores
y nunca me pareció suficiente.
Aunque nunca he sido tan guapa como cuando tú me mirabas.
Tus ojos se paseaban sin detenerse. Excepto en mí.
Me besabas.
Y los dos besábamos igual.
Y los besos fueron finitos,
al contrario que los caminos de tus dedos por la espalda.
Como los mares desatados en la cama,
que nunca serán tan tormenta.
Me besabas.
Y en realidad creo que escribo esto porque no te dejaste nada por besarme.
miércoles, 10 de julio de 2013
Esto de descubrir nuevas galaxias
teniéndote de rodillas.
La paradoja de que doblen las estrellas
si estás a la mitad de mi altura,
al nivel de mi cintura
multiplicando no sólo los versos.
Que lata el cuerpo y no sólo el corazón
pero en tu pulso.
Que la piel sea sólo papel de regalo
y mis piernas el abrazo infinito.
Contraer el pecho para implosionar con más fuerza
y sólo separar el beso de los párpados si eres tú el horizonte.
teniéndote de rodillas.
La paradoja de que doblen las estrellas
si estás a la mitad de mi altura,
al nivel de mi cintura
multiplicando no sólo los versos.
Que lata el cuerpo y no sólo el corazón
pero en tu pulso.
Que la piel sea sólo papel de regalo
y mis piernas el abrazo infinito.
Contraer el pecho para implosionar con más fuerza
y sólo separar el beso de los párpados si eres tú el horizonte.
sábado, 6 de julio de 2013
desencantamiento
A saber qué colchón,
qué cuerpo te habrás ganado esta noche
y a saber si habrás podido soportarte hasta que amanezca.
¿Sigue siendo tan vacío?
Debes no sentirlo estando tan lleno de recuerdos.
Nunca te he conocido, girando entre alcohol y bocas anónimas.
Riendo. Fingiendo. Todavía.
Aunque me sangren tus mentiras,
ojalá nunca olvides que la llaga está en tu cuerpo.
Por favor, continúa. Vuélvete simple.
Conviértete en cualquiera. Pónmelo más fácil.
...y tú sigues presumiendo de saber sobre guerras
y no te has dado cuenta de que ya somos Historia.
qué cuerpo te habrás ganado esta noche
y a saber si habrás podido soportarte hasta que amanezca.
¿Sigue siendo tan vacío?
Debes no sentirlo estando tan lleno de recuerdos.
Nunca te he conocido, girando entre alcohol y bocas anónimas.
Riendo. Fingiendo. Todavía.
Aunque me sangren tus mentiras,
ojalá nunca olvides que la llaga está en tu cuerpo.
Por favor, continúa. Vuélvete simple.
Conviértete en cualquiera. Pónmelo más fácil.
...y tú sigues presumiendo de saber sobre guerras
y no te has dado cuenta de que ya somos Historia.
sábado, 1 de junio de 2013
Por si te preguntan
Somos a capella,
un giro de guión,
la flor que no se agosta,
la carne que te queda por morder.
Somos anilla y granada
-unidas.
La cadencia del sexo,
la ausencia de lo amargo.
Somos la libertad de olvidarnos,
la lanza en el costado.
La primavera rompiendo a brotar cuando apareces.
La certeza de encontrarte.
Somos dos indecentes a fuego vivo.
El inventario de motivos sobre tu cuerpo.
La lengua que busca,
la boca que encuentra.
Pero, sobre todo, no somos polvo(s). Ni siquiera de estrellas.
Somos pólvora. La que hizo que ellas murieran.
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