miércoles, 15 de agosto de 2012

Confieso que esta tarde lloraba al otro lado del teléfono sin que tú siquiera lo sospecharas.
Confieso que a él le vi como nunca quise verle.
Confieso que me dejé llevar a donde nunca debió llevarme.
Confieso que no puedo escuchar una guitarra.
Confieso que tal vez ahí empezó todo.
Confieso que sufro una insatisfacción constante.
Confieso que cualquiera me parece mejor opción que yo.
Confieso que es superior a mí ser una fotocopia de mala calidad y en blanco y negro de alguien que ya tuviste. Y te has quedado con la mala versión.

sábado, 21 de julio de 2012

No me atreví a decirle que anoche tuve que aguantar las lágrimas en ese mismo instante en el que él contuvo el aliento.
Me conmueve tenerle. Me adormece la garganta en cada beso, y huyo de los espejos que nos reflejan cerrando los ojos para besarle al verme diminuta a su lado.
No hay otro regalo ni requiebro como el de sus labios mordidos cuando cae al suelo mi última prenda de ropa. No, definitivamente nunca me dijeron algo tan bonito en silencio. Y yo, sólo puedo concederle letras, y soy pobre hasta de palabras.

Discúlpenme los presentes, pero daría todas sus vidas y hasta probablemente la mía por su sonrojo.



(qué ganas tenía de decírtelo,
de pronunciarlo mirándote a los ojos
y cuánto disfruté que ni te lo imaginaras)

lunes, 9 de julio de 2012

Lo dijiste. Lo pronunciaste en un susurro que sólo pueden oír las mariposas. ("Te necesito") Y en vez de sonreír, me entumecí. En teoría teníamos los días contados y ya me había acostumbrado a eso. Pero me rompes los esquemas de nuevo. Más abismos.
E insistes. Otra grieta.  Persistes. Fisuras.

Mi carcasa resquebrajada. Se me está cayendo la cáscara y no me quedan manos para recogerla y ponerla de nuevo sobre mí. Y es cuando me da por huir. Hoy has llegado a adivinarme. A descifrar y percibir. Como sólo antes había hecho una sola persona, hace mucho tiempo.
Y claro, pánico. Pánico y puro terror.


Soy un animal de costumbres, y tiendo a herir y lacerar. Por favor, antes de que te destroce a ti también, prométeme que te marcharás.


miércoles, 4 de julio de 2012

letra número tú

Atraes a los rayos con las palmas de tus manos. Tus manos. Tus manos y ese juego de nudillos. Ocultas tus pasos, como los pájaros.
Y eso de que tus ojos sean gris piedra es una de las mayores mentiras jamás pronunciadas. No eres tan dura. En el supuesto de ser sombra, son gris acero, de metal. Como tú, maleable ante la cantidad justa de calor. Y a veces, derretirte.

lunes, 25 de junio de 2012

-Tú quieres que se quede, ¿no? Pues díselo.
-Mi problema es que le quiero demasiado como para pedírselo.

sábado, 26 de mayo de 2012

Me recuerdas a las primeras amapolas de la primavera. Te cuesta abrirte y manchar de rojo.
Me fugo por los valles de tu espalda, renazco en la intención de tus dedos, me pierdo en tu nuca todavía sin ser.
Y mi camino a casa es el abismo de tu esternón al terminar y dejarle paso al resto de la piel.


A lo mejor para ti soy sólo un desliz. Pero tú para mí eres el mejor de los aciertos.



Te prometo que el Sol no se cansará de salir cada día.

miércoles, 16 de mayo de 2012

vino mayo y despertó

Eres de latido fuerte y mirada distinta. Tengo bajo el colchón la lista de todas las cosas que me gustan de ti, por orden de preferencia. Y a cada día contigo se llena de tachones y manchas, porque no me decido entre tu pecho y tu labio inferior.
No sé si a veces te arrepientes o ya simplemente te limitas a hacer lo que te apetece a cada momento, y por eso me restrinjo yo. Te juro que me contengo y me guardo algunos ases trucados en la manga, aunque a veces no me aguante y te quiera volar raso.

Me escondería para siempre en tu cuello. No te haces una idea de los suspiros con los ojos cerrados que llevo vendidos con la intención de que esto salga bien. Bien de verdad.