(Drauzio Varella, oncólogo brasileño. Premio Nobel de Medicina)
martes, 30 de marzo de 2010
domingo, 28 de marzo de 2010
Ella matará bacterias por mí
- Ay, gracias... ¿Ves? Siempre estás cuando te necesito, y sin que te lo diga. Y eso es lo mejor.
Y me hiciste sonreír. Tal vez no te acuerdes de esto después de la noche de ayer, pero yo no creo que lo olvide fácilmente. Y a ti, olvidarte a ti es imposible.
Y me hiciste sonreír. Tal vez no te acuerdes de esto después de la noche de ayer, pero yo no creo que lo olvide fácilmente. Y a ti, olvidarte a ti es imposible.
sábado, 27 de marzo de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
Pero contigo
martes, 23 de marzo de 2010
Yo mataré monstruos por ti
"Algún día en mi infancia, no recuerdo exactamente cual, soñé en tener una amiga que me hiciese sonreír en mis días más tristes y me hiciese llorar de la risa en mis días más alegres. Me canse de tanto imaginar en encontrar a mi alma gemela. Y un septiembre cuando todo parecía monótono y aburrido... llegaste tú."
Esto no lo escribí yo. Ni siquiera estoy segura de si creo en eso de las almas gemelas. De hecho hace mucho que tuerzo el gesto al oír eso de las "mejores amigas". Pero cada vez que alguien me pregunta eso, se me viene ella a la cabeza. Jamás hubiera pensado que sería ella quien años después de aquel Septiembre me resultara vital.
No necesito contarla todo. No necesito llamarla todos los días. Ni tampoco necesito que conozca cada uno de mis movimientos. Sin embargo, sí necesito que a pesar de los kilómetros sea ella quien siempre me entienda, le reste importancia a cualquier cosa, que me mire y saber lo que piensa.
No tiene definición. Ni rumbo fijo. Y por eso me encanta.

Esto no lo escribí yo. Ni siquiera estoy segura de si creo en eso de las almas gemelas. De hecho hace mucho que tuerzo el gesto al oír eso de las "mejores amigas". Pero cada vez que alguien me pregunta eso, se me viene ella a la cabeza. Jamás hubiera pensado que sería ella quien años después de aquel Septiembre me resultara vital.
No necesito contarla todo. No necesito llamarla todos los días. Ni tampoco necesito que conozca cada uno de mis movimientos. Sin embargo, sí necesito que a pesar de los kilómetros sea ella quien siempre me entienda, le reste importancia a cualquier cosa, que me mire y saber lo que piensa.
No tiene definición. Ni rumbo fijo. Y por eso me encanta.

lunes, 22 de marzo de 2010
Ni herir a nadie más
Olvidarla sería lo mejor que podrías hacer. Ya no quiere a nadie más en su vida. No quiere querer ni que la quieran. Ya no esta dispuesta a compartir(se) con nadie, ni a enamorarse, ni a perderse en otros ojos. No quiere desequilibrar sueños, ni provocar más llantos, ni más "quédate a mi lado".
Perdería la cabeza por ti, pero sencillamente, no puede.
Perdería la cabeza por ti, pero sencillamente, no puede.
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